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Compliance: el escudo de las empresas contra el delito

¿Qué tienen en común el FC Barcelona, Pescanova, Banco Mare Nostrum, Bankia, BFA o Gowex? Todas ellas son empresas imputadas en diversos procesos judiciales, pero que podrían haber quedado exentas de responsabilidad penal en caso de aplicar el compliance: el escudo de las compañías contra el delito.

Eclipsada por las medidas más mediáticas del nuevo Código Penal, que entró en vigor el pasado 1 de julio, el compliance es un programa de prevención y protección para las empresas que, aplicado correctamente, las exime de su responsabilidad penal en caso de que cualquier miembro de la compañía cometa un delito.

Si se extrapola, por ejemplo, al caso Neymar, el Barcelona como institución podría haber quedado eximido en la causa -está imputado como persona jurídica por un presunto delito de fraude fiscal de 9,1 millones de euros- que seguiría adelante contra el presidente Josep María Bartomeu y su expresidente Sandro Rosell.

Lo mismo podría haber pasado con Bankia y su matriz BFA, ambas imputadas en la causa que investiga su salida a Bolsa por varios delitos societarios, entre ellos, administración fraudulenta, falsificación de cuentas anuales y estafa.

Y es que las compañías no están libres de que ninguno de sus representantes, directivos, empleados, terceros que actúen en nombre de la empresa, incluso sus administradores, cometan un delito pero sí de evitar asumir una posible responsabilidad penal.

La reforma del Código Penal de 2010 introdujo la responsabilidad penal para las personas jurídicas. Con la nueva ley, las empresas pueden quedar exoneradas si aplican correctamente el compliance (cumplimiento), destinado a implantar una cultura de control y prevención en el área empresarial.

“Un abogado externo hace un mapa de riesgo de la compañía para advertir de posibles delitos, generalmente asociados a la actividad que desarrolla”, afirma a Efe la letrada Margarita Santana.

De esta forma, una empresa energética deberá evitar los delitos medioambientales mientras que una compañía financiera hará lo mismo con los delitos socioeconómicos.

Eso sí, hay que tener en cuenta que las empresas sólo pueden ser materialmente autoras de una treintena de delitos. No pueden serlo de asesinato pero sí de estafa, delito societario o contra el medioambiente, entre otros.

¿Y quién desarrolla y controla el compliance? El comité de cumplimiento, formado por el abogado más otros miembros. “Se revisa todo para ver que se cumple y se establecen procedimientos para que la empresa evite tener problemas en el futuro”, precisa.

Este equipo debe gozar de plena autonomía en la empresa y tiene la obligación de informar de irregularidades al Consejo, que será el que tomará o no una decisión. Hay dos caminos.

Si el comité alerta de la comisión de un posible delito y el Consejo de Administración no actúa, entonces la compañía no podrá quedar nunca exenta de su responsabilidad penal, es decir, será imputada junto a los consejeros o trabajadores que estén detrás del delito.

Ahora bien, si la empresa acredita que tiene un plan de cumplimiento normativo y que lo cumple entonces no podrá ser imputada como persona jurídica, sino que la responsabilidad penal se limitará a la de los autores materiales.

Ese ha sido el caso de una importante compañía de seguros que tenía contratada una empresa para mandar la correspondencia a Correos. Mediante el compliance se descubrió que ésta última falsificaba las facturas de Correos y que se llevó más de 1,5 millones de euros, pese a lo que la compañía de seguros no está imputada.

“En este caso la empresa queda salvaguardada al igual que su capital social, viabilidad y notoriedad”, explica Santana. “Se trata de llevar a cabo una buena gestión de gobierno corporativo”, agrega.

Pero también de que la compañía presuma de un aval de cara a sus competidoras. “Vas a ver quien es la que más garantías y seguridad jurídica te da”, asegura Santana. EFE

Fuente: La Razón

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