Civil

La reforma de la tributación de las sociedades civiles

tributariaCon la nueva redacción del artículo 7.1 a) de la Ley 27/2014 (LIS) del Impuesto sobre Sociedades se ha modificado la situación tributaria entre otros sujetos pasivos las “Sociedades Civiles de carácter mercantil”.

Esta modificación supone que a partir del 1 de enero de 2016 las Sociedades Civiles pasan a tributar por el Impuesto sobre Sociedades en lugar de hacerlo mediante el régimen especial de atribución de rentas de IRPF que venían aplicando sus socios hasta ahora. ¿Qué supone este cambio normativo?
La sociedad civil es un contrato de colaboración por el que 2 o más personas se obligan a poner en común dinero, bienes (socio capitalista) o industria (socio industrial) con ánimo de repartir entre sí las ganancias.

Hasta ahora venía siendo una opción sencilla para iniciar pequeños negocios por no precisar apenas de inversión y tener una gestión más simple debido a sus pocas obligaciones formales.
Con esta nueva modificación normativa se ha tratado de de equiparar la situación tributaria de estas entidades a la del el resto de figuras jurídicas que actúan en el ámbito mercantil y por ello se establece la diferencia entre sociedades civiles con o sin carácter mercantil, que es la base sobre la que se asienta la modificación de la ley.

Según establece el Código Civil en su artículo 1669 la sociedad civil tendrá personalidad jurídica siempre que los pactos entre sus socios no sean secretos. A efectos fiscales se considera que la entidad tiene personalidad jurídica siempre y cuando el contrato privado o escritura pública en que se constituyó la sociedad civil se haya aportado a la Administración para la obtención del número de identificación fiscal.

Pues bien, lo que la norma contempla que las sociedades civiles, con actividad mercantil, pasan a partir de 2016 a estar sujetas al impuesto de sociedades (en adelante IS). Es decir en el momento en que la “sociedad” actúa en el tráfico mercantil por el desarrollo de una actividad y cumple los requisitos señalados anteriormente, queda sujeta a la tributación por el IS. Esto supone en síntesis que las sociedades civiles que desarrollan actividades agrarias y ganaderas, algunas de ellas bajo la forma de comunidades de bienes, son las que quedan excluidas de la modificación tributaria.
Con esta nueva situación el resto de sociedades civiles se encuentran con dos opciones por las que optar para continuar con su actividad: permanecer como sociedad civil y tributar por el IS o proceder a su disolución y pasar su actividad a otra figura tributaria, la opción más sencilla es pasara a tributación en IRPF.

En el primer caso a partir del 1 de enero de este año la sociedad civil deberá cumplir con todos los requisitos que exige la tributación por IS, esto es llevanza de libros de contabilidad y formulación de cuentas anuales, etc; además del resto de correspondientes impuestos según la actividad que realicen. Esta opción plantea el dilema de cómo cobrarán los socios de la sociedad. Lo normal será mediante el cobro de dividendos anticipados mensualmente y regularizarlos a final de año. En cuanto a la factura fiscal nos hace pensar que se producirá una mayor tributación al tener que tributar al 25% por el IS y luego por el tipo aplicable por los dividendos cobrado en la renta de cada socio. También es cierto que la anterior tributación mediante el régimen de atribución de rentas permitía dividir los rendimientos por el número de socios cosa que de ahora en adelante desaparece.

En el caso de decidir disolver la sociedad civil se ha establecido como plazo el primer semestre de 2016 para proceder al acuerdo disolución y otros 6 meses más proceder a la extinción de la misma. Dentro de este periodo se contemplan una serie de exenciones en los impuestos de transmisiones patrimoniales, actos jurídicos documentados y plusvalías municipales sobre terrenos de naturaleza urbana (nueva disposición transitoria decimonovena de la Ley de IRPF). Hay que tener en cuenta que en caso de no acordar la disolución y liquidación dentro del plazo previsto, la sociedad civil se considerará obligada al IS desde el 1 de enero de 2016.

En definitiva con esta nueva reglamentación podemos coincidir en que efectivamente se iguala la situación fiscal de este tipo de sociedades, con la correspondiente subida de la factura fiscal mencionada anteriormente. Por otro lado se debe reconocer también que en es una dificultad añadida para el inicio de pequeños negocios que hasta ahora venían teniendo actividad mediante esta forma jurídica y que además en muchos casos, dada la todavía actual fragilidad de la situación económica, plantea muchas dificultades en cuanto a la viabilidad de muchos pequeños comercios.

Jesús Santana Lorenzo
Equipo Fiscal Lex Consulting
Accounting
Manager

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