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Luces Y Sombras De Los Bitcoins

_Bitcoins_Cuando en los finales de los años 90 se produjo la llegada de Internet para el grueso de la población, es decir, irrumpe en los hogares, el mundo de las comunicaciones abría la puerta a una nueva realidad y se proyectaba hacia un horizonte de dimensiones no calculadas. Sus efectos, a día de hoy, no dejan lugar a la indiferencia. El abanico es amplio, engloba desde comunicación, en tiempo real, a usos muy diversos que eran impensables hace apenas 20 años. Los primeros efectos fueron visibles sobre todo en la telefonía móvil y en el campo audiovisual, pero no tardarían mucho tiempo en instalarse en todo el sistema económico. La adaptación de la tecnología informática ha permitido una mayor competitividad y, sobre todo, la opción de generar transacciones de diversa índole en el sector servicios, compra-venta, formalización de documentos para procesos administrativos, y un largo etcétera casi inabarcable de procedimientos que, en definitiva, dan pie a una operativa novedosa y aparentemente, casi sin límites.

Resulta prácticamente imposible pensar que la ingeniería financiera quedaría al margen de esta revolución. Al contrario, “la ocasión la pintan calva”, por lo que estaba claro que no solo no perdería la oportunidad, sino que, pese a las dudas surgidas en torno al funcionamiento de las redes en los comienzos del 2000, sería la primera en impulsar su implementación y desarrollo.

Por tanto, no es paradójico que, en octubre de 2008, un grupo o autor individual, bajo el seudónimo de Sathosi Nakamoto, redactase un documento señalando el soporte y pilares de una nueva tecnología establecida como un revolucionario medio de pago, el Bitcoin, moneda virtual o “criptomoneda”, que a semejanza del dólar, euro o yen, permite la compra de bienes y servicios solo a través de Internet. El uso de esta moneda concede la oportunidad de efectuar transacciones sin estar sujeta a la emisión de ninguna institución u organismo gubernamental. Este documento se conoce como Bitcoin Whitepaper.

Cómo es natural, la regulación correspondiente suele ir algún paso por detrás de la innovación, y, en esta ocasión, una vez más ha sido así. Este último aspecto genera incertidumbre en el ámbito fiscal y, sin duda, resulta un escenario atractivo para el fraude en la propia red. Ello plantea la necesidad de establecer la adecuación de nuestro ordenamiento a esta nueva realidad. En definitiva, establecer mecanismos que eviten los delitos en las transacciones (ciberdelito).

Los agentes que mayor relevancia entrañan en estos procesos son, de un lado, las casas de cambio y los denominados “mineros”, que se dedican a emitir, revisar transacciones y atesorar la información en las cuentas, adquiriendo, como contrapartida, “criptomonedas”. Todos ellos desarrollan actividades económicas por las rentas obtenidas y con independencia de que sean personas físicas o jurídicas, por tanto sometidas a los Impuestos sobre la Renta y Sociedades. De otro, terceros que realizan una actividad que radica en la compra-venta de tales monedas, que deberán tributar, en ambos impuestos, por la ganancia patrimonial obtenida en su caso.

Respecto a la aparición de normas que regulen el uso de estas monedas, en el escenario internacional, no se vislumbra un panorama claro o uniforme, ya que tanto los países como las instituciones no aparentan tener posturas alineadas con respecto a las mismas.

Por citar algunos ejemplos de esa dispersión, tenemos a Corea del Sur que planea la prohibición de este activo intangible. Las últimas noticias indican que las Autoridades competentes han sido reforzadas por la policía debido al gran interés en los últimos tiempos por conocer las actividades vinculadas con este campo, con el objetivo de investigar si las operaciones se están realizando de acuerdo con las leyes impositivas. Las alarmas se han disparado, ya que su balanza comercial internacional, se sustenta, entre otras constantes, en el elevado volumen de transacciones afectas al mismo (el 20% del comercio del planeta). Los coreanos ocupan el tercer puesto mundial de uso de esta clase de moneda, por detrás de Japón y EE.UU, respectivamente.

Respecto al uso del Bitcoin, la agencia EFE anunciaba en junio de 2017, que la población nipona emplea, de forma cotidiana, este medio de pago en restaurantes, softwares, bienes de electrónica y algún servicio más, valiéndose de una normativa que ha contribuido a que las cotizaciones de las monedas virtuales se hayan visto envueltas en una espiral al alza y que los intentos de estafa se hayan multiplicado de manera muy significativa.

No es extraño, por tanto, que países de todo el mundo traten de establecer barreras al fraude. En algunos como, Bangladesh, Bolivia, China, Ecuador, Islandia, Rusia o Vietnam tienen censurado su uso. En este sentido, el Banco Central de Bolivia lo prohibió en todo su territorio nacional.

La situación de Venezuela, sin embargo, es la contraria; su presidente Nicolás Maduro ha anunciado recientemente, la creación de una nueva moneda virtual que nace amparada por las reservas de recursos naturales de gran valor como el oro, diamantes, gas o petróleo. El Jefe de Estado ha proclamado que las condiciones monetarias del Petro -siendo esta la denominación por la cual se sustantivará el activo- se establezcan bajo la siguiente paridad: “por cada Petro, un barril de petróleo”. Es mediante esta medida como el ejecutivo del país, trata de reforzar la soberanía monetaria de su economía nacional, en lo que a materia de transferencias se refiere, y mitigar los indiscutibles efectos de las sanciones financieras efectuadas desde EE.UU.

Lo que parece evidente es que, al margen de otras consideraciones, se presenta como un nuevo “utensilio” de la sociedad tecnológica y moderna. A juzgar por el eco en los medios de comunicación, lo cierto es que va calando en la población sin prisa pero sin pausa, y asociado a este fenómeno, el volumen de demanda se incrementa y se ha gestado un mercado que contribuye a un negocio que crece a buen ritmo.

Será el tiempo quien nos muestre si es beneficioso o no para nuestras economías, si las regulaciones serán o no efectivas, y si su prohibición o los usos condicionados son la mejor elección.

Lex Consulting Abogados S.L.

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